miércoles, diciembre 02, 2009

Vino y salud

Siempre que sea tomado con fundamento y en cantidades no exageradas, el vino puede llegar a ser beneficiosa para el cuerpo humano. Además de tener, como todo alimento, un valor nutritivo, tomando una copa puede ayudar a recuperar la energía después de un esfuerzo físico moderado, facultado por sus propiedades euforizantes. Así, pues, funciona como dador de equilibrio nervioso.

Un buen vino, sobre todo añejo, ayuda a la digestión, gracias a la perfecta cantidad de vitamina b12 que posee. Éste nutriente posee la facultad de regenerar el hígado y facilitar el proceso de digestión y asimilación de alimentos. Ayuda también a la eliminación de toxinas en los riñones, por lo que puede decirse que es diurético.

Antibacteriano confirmado

Además, tomar vino ayuda a prevenir y combatir enfermedades bacterianas y virales. Estudios recientes realizados en Canadá han demostrado que sus componentes actúan contra el virus del herpes y la poliomielitis.

Sales minerales también redondean la composición de dicho líquido. Lo mejor de todo es que éstas son fácilmente digeribles y asimilables para el cuerpo humano. Calcio, potasio, magnesio y zinc son sólo algunos de los más de 8 minerales que se pueden encontrar.

Directo al corazón

Los beneficios que el vino trae al corazón son bárbaros. Según la página web www.botanical-online.com, aunque parezca increíble, la bebida tiene un componente (polifenol) que hace que las probabilidades de sufrir esclerosis múltiple se reduzcan en un 30%. Asimismo, previene en un 96% la aparición del colesterol “malo”, es decir, de baja densidad.

Jesús Garza, cardiólogo, afirma que “tomar en una sesión, una o dos copas de vino, puede hacer maravillas en el corazón, específicamente en la circulación de la sangre, debido a que las arterias se ven menos obstruidas”. Así que, evitando excesos, ¡Disfrute de una buena copa de vino!

Andrés Chávez

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